Enfrentan cargos por asesinato, homicidio involuntario, agresión en grupo y posesión criminal de un arma
Cuatro jóvenes han sido arrestados y enfrentan cargos criminales por el brutal asesinato del adolescente dominicano Ángel Mendoza, de 14 años, ocurrido el pasado martes en un parque del Bronx, tras quedar atrapado en un posible ajuste de cuentas.
Los presuntos acusados han sido identificados como Andrew Ansah, de 18 años; Jordan Williams también de 18; y dos menores de 15 y 16 años cuyos nombres no fueron revelados por razones legales. Todos enfrentan cargos por asesinato, homicidio involuntario, agresión en grupo y posesión criminal de un arma, según confirmaron las autoridades a The New York Post.
Jordan Williams fue presentado al Tribunal Penal del Bronx ayer jueves, mientras que Ansah compareció el pasado miércoles. Ambos permanecen detenidos sin derecho a fianza. Los menores, al ser procesados como adolescentes, serán juzgados bajo normas especiales del sistema penal juvenil de Nueva York.
En los documentos judiciales, al menos un cuchillo y un arma de fuego fueron recuperados en la escena del crimen. Las investigaciones continúan para esclarecer completamente los hechos y determinar la participación de cada uno de los implicados.
La zona donde ocurrió el crimen es conocida por ser territorio de la notoria pandilla Trinitarios, y la policía actualmente investiga el ataque como un posible enfrentamiento «motivado por pandillas».
Sin embargo, según fuentes policiales, ninguno de los implicados —incluido Ángel Mendoza— figura en la base de datos de pandillas del Departamento de Policía de Nueva York.
Ángel Mendoza fue atacado violentamente en el Williamsbridge Oval Playground, en el vecindario de Norwood, donde solía jugar baloncesto. Según las autoridades, el adolescente no estaba involucrado en la pelea que habría motivado la agresión, pero podría haber conocido a personas conectadas con el conflicto.
El joven vivía a solo tres cuadras del parque. Su bicicleta, con la que solía desplazarse hasta el lugar, seguía estacionada frente al apartamento familiar este viernes, en una imagen que refleja el dolor y vacío dejado por su trágica muerte.






